Gary Slater, vicepresidente de Asuntos Estudiantiles, Universidad de Ottawa

Tenemos que convencer a las personas de que innovar es algo bueno

¿Cómo se puede introducir innovaciones en los programas de doctorado y cuáles son los obstáculos más importantes?
Antes de hablar de innovación, es importante señalar que los procesos de control de calidad en la formación de doctorado en Canadá, no establecen que los programas deban tener una cantidad establecida de cursos. Entonces, tenemos mucha libertad para diseñar nuevos programas, pues el control de calidad no está en la estructura sino en la calidad de los resultados finales. La expresión que usamos cada vez más en nuestro sistema es la de “objetivos de aprendizaje”. La pregunta que nos hacemos es cuáles son esos objetivos y cómo hacemos para que un estudiante los cumpla, para luego establecer la forma de comprobar que efectivamente se cumplieron. Si puedo diseñar un programa con objetivos definidos y un camino para alcanzarlos y puedo convencer a los expertos en la materia que éste corresponde a nivel de magister o doctorado, entonces es un magíster o un doctorado, no nos atascamos en la estructura o en regulaciones.
Para decirlo de otra forma, si hay un obstáculo a la innovación, no está en la regulación sino en las personas. Tenemos que convencer a las personas de que la innovación es algo bueno, que las cosas pueden cambiar, que no podemos seguir como estábamos hace cincuenta años atrás, porque los tiempos han cambiado, el mercado laboral ha cambiado, los estudiantes no son lo que éramos nosotros cuando jóvenes, entonces los obstáculos están en convencer más que en cualquier otra cosa.


¿Qué lecciones podemos extraer de esta experiencia para un país como Chile en la innovación de doctorados?

Creo que la mayor dificultad para lograrla son las personas que viven en el pasado. Aquellas que dicen “cuando yo hice mi doctorado 30 años atrás así era y por lo mismo es la forma en que debiera ser”. Entonces uno dice no, porque las cosas han cambiado. Convencer a las personas es el paso número uno. El otro es crear una estructura, poner hitos en la formación de doctorado, ya que en algunas disciplinas los doctorados tienen muy poca estructura. En algunas áreas, básicamente el doctorado es un proyecto de investigación, y para muchos profesores, tú haces investigación por cuatro años y si hiciste suficiente tienes un doctorado, y si no lo tienes. Otra cosa importante es que el estudiante necesita feedback, tienes que ser proactivo. 
Para un país como Chile, la recomendación primordial es trabajar en la calidad de lo que tienes  y no en las regulaciones, si se hacen las cosas bien se debiera cumplir con tener un buen programa. Por lo mismo, es importante ser capaces de definir objetivos y  asegurarse que los estudiantes los cumplan, independiente de las regulaciones.

¿Cuáles son las regulaciones externas para las universidades canadienses?
Tenemos procesos de acreditación,  pero no es comparar a los magister entre ellos o con un modelo. Cuando la acreditación revisa la calidad de un magister o doctorado, busca conocer cuáles son los objetivos del programa; se revisa si son buenos objetivos para un programa de magister o doctorado;  luego se busca si existen las condiciones para que los estudiantes cumplan con los objetivos. También que sean acordes a lo que se espera de un programa. Por ejemplo, si tú dices que tus estudiantes se van a graduar y ser buenos en comunicaciones pero tu programa no tiene nada que ver con comunicaciones,  hay un elemento perdido.

¿Es un buen punto de partida comenzar a colaborar entre países con programas de doctorado?
Creo que sí. En mi opinión, en este caso queremos mucho más saber cuáles son las expectativas de las universidades chilenas respecto a este intercambio, pues lo que estamos buscando son partners. Por supuesto, nosotros tenemos estas colaboraciones de grandes universidades como Oxford y Cambridge, pero queremos diversificar estas interacciones, y el doctorado es un buen lugar porque la única forma de construir una muy buena universidad es tener buenos investigadores y profesores con doctorados y por lo mismo en cualquier país es importante empezar con esas universidades y con este nivel.
Para ejemplificar la importancia del doctorado, puedo decir que de dónde vengo (Québec), la gran mayoría de mis profesores eran de afuera, porque no teníamos mucha gente con doctorados y lo que hicimos fue contratar gente con doctorados de otros países. Mi generación es la primera generación de profesores universitarios entrenados en Canadá.  Si podemos ayudar a construir esta infraestructura de doctorados en América Latina podemos jugar un rol positivo, no en llevarnos a la gente, sino entrenándola juntos.  Por lo mismo hemos hablado de la cotutela, para que los estudiantes estén en ambas universidades.

¿Por qué Chile podría ser un buen socio estratégico?
Porque Chile es un buen aliado de negocios para Canadá y  tenemos un link histórico con Chile, los canadienses sentimos, sobre todo los del lado francés, dado los eventos del pasado y la cantidad de chilenos que estuvieron en la resistencia desde Canadá. Chile es  uno de los países claves para Canadá en Sudamérica, es un país altamente educado y con un buen nivel de vida. Además, los canadienses amamos el vino chileno (risas).
Lo que las universidades canadienses buscamos es diversidad. Estamos sobrepasados con la cantidad de postulaciones desde Asia, en algunos programas el 50% de la clase proviene de China. Necesitamos gente de India, Chile, México, Alemania, etcétera. Latinoamérica es interesante porque hay menores barrera idiomáticas que con Asia, tenemos una cultura similar, europeo-americana. Esa es otra razón por la que queremos trabajar con ustedes.

Ver la entrevista a Alain Boutet, Director Relaciones Internacionales Universidad de Dalhousie

Ver la entrevista a Gary Slater, vicepresidente de Asuntos Estudiantiles, Universidad de Ottawa

Ver la entrevista a Nicole Lacasse, Vicerrectora Académica y de Asuntos Internacionales, Universidad de Laval