Nicolás Patrici, coordinador proyecto Ulises (OBREAL) y Universitat de Barcelona:

Los consejos de rectores tienen que jugar un papel fundamental como mecanismos legitimadores de la integración en materia de educación superior

¿Cuál es la experiencia que su agrupación puede aportar en este proyecto?
Nosotros en la Universidad de Barcelona y en el observatorio asociado, la red de universidades latinoamericanas, estamos trabajando hace muchos años en una serie de proyectos para establecer puentes entre América Latina y Europa. En el marco de todos estos trabajos, tenemos un pequeño proyecto que se llama Ulises, que es un spin off de un proyecto más grande que se llama Alfa Puentes. De alguna manera y hablando en particular con el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, en Cartagena de Indias, en una reunión en diciembre del año pasado, surgió la posibilidad de que se hiciera esta reunión. Nosotros lo que hicimos simplemente fue poner  a disposición del Cruch y del resto de los consejos de rectores algunos fondos y algunas experiencias provenientes del proyecto Erasmus Mundus- Ulises que coordinamos. 

¿A la luz de lo ocurrido en estos días, cree que existen intenciones de avanzar en este tema?
Creo que la reunión fue muy positiva, que los consejos de rectores tienen que jugar un papel fundamental como mecanismos legitimadores de la integración en materia de educación superior y este tipo de iniciativas, que no son grandes declaraciones, sino iniciativas concretas, muestran que esto no solo es una idea sino que una realidad, por lo que se va concretizando en un plan de trabajo en acciones específicas

¿Cuáles son las principales dificultades para la movilidad en la región?
América Latina es complicada y hay una serie de iniciativas de integración subregional y regional, además de competencias regionales y asimetrías entre los países que pueden dificultar el proceso. Yo creo que es muy importante para garantizar que estos proyectos resulten, que los consejos de rectores, en tanto entes con relativa autonomía de sus gobiernos asuman un liderazgo de colaboración y de trabajo en conjunto y puedan involucrar a sus universidades para movilizarse independiente de los vaivenes de las distintas políticas nacionales, en un proceso que vaya de abajo hacia arriba. El gran riesgo es caer en grandes declaraciones o en grandes ideas, tratar de involucrar a todos los gobiernos y que se ponga todo el mundo de acuerdo cuando sabemos que no se ponen de acuerdo. En América Latina tenemos la tendencia a grandes declaraciones y poca concreción. Si las universidades y los consejos de rectores, quienes son los actores fundamentales en esto, logran mostrar la voluntad de integración no debería haber esos riesgos, en particular para un programa de movilidad. Estamos hablando de cinco o seis países con asimetrías, con capacidades diferentes que se quieren poner de acuerdo y que tienen que sortear una serie de dificultades de gestión y de intencionalidad de los estudiantes de ir a uno u otro lugar.

¿Qué conclusiones se lleva de este encuentro de movilidad?
Me voy muy contento como representante de la universidad de Barcelona, por haber facilitado no solo el diálogo entre Europa y América Latina sino que también el dialogo al interior de América Latina. A nivel personal, me pone contento participar en una reunión donde chilenos, argentinos, peruanos, bolivianos y colombianos trabajan en conjunto independiente de las diferencias y de las distintas tradiciones para generar un proyecto que creemos que se va a concretar exitosamente.

 
 

Movilidad Andina: Entrevistas a los protagonistas del encuentro organizado por el Cruch

Ver la entrevista a Elizabeth Colucci, European Association Universities, EUA

Ver la Entrevista aJulio Theiler, Grupo de Montevideo

Ver la Entrevista a Nicolás Patrici, coordinador proyecto Ulises (OBREAL) y Universitat de Barcelona: